¿Qué es la energía? ¿Cuáles son sus propiedades?

Cualquier tipo de actividad necesita energía: mover un coche, calentar la comida o fabricar un medicamento. También es necesaria para que un ser vivo se mueva, crezca o respire, o para que un volcán entre en erupción. Ningún proceso físico, químico, biológico o geológico es posible sin energía: en todos ellos se da una transferencia de energía de un sistema a otro.

Esta energía recibe diversos nombres, en general asociados con las fuentes u objetos de los que se obtiene:

– Un automóvil utiliza la energía química de la gasolina para desplazarse.
– Un teléfono móvil necesita la energía eléctrica de la batería para funcionar.
– El agua caliente de un termo posee energía térmica.
– Un tubo fluorescente encendido emite energía luminosa.
– La desintegración de los átomos genera energía nuclear.

En realidad, cualquiera de estas formas de energía referida a un cuerpo o sistema físico se puede describir, bien como energía asociada a la posición de sus partículas, bien como energía asociada a la velocidad de las mismas, y también como asociación de ambas.

La energía se transforma de unas formas en otras. Por ejemplo, la energía química de los alimentos se transforma en energía que pone los músculos en movimiento, en energía eléctrica que conduce los estímulos externos al cerebro, y en energía térmica, que mantiene constante la temperatura del cuerpo.

La energía y sus propiedades

Propiedades de la energía:

La energía es una propiedad de los sistemas físicos que les permite experimentar cambios o producirlos en su entorno. Se presenta en diversas formas y cambia de unas a otras.

En las transformaciones energéticas nunca se pierde energía. Cuando un jugador de baloncesto lanza la pelota, la energía química de sus células se transforma en energía de movimiento, primero de los brazos y después del balón. La energía de este se va transformando en energía de posición al ganar altura y luego, al bajar, recupera nuevamente la energía del movimiento.

• La energía se conserva. Independientemente de los cambios producidos y de la rapidez de los mismos, la energía total, suma de todas las formas de energía, es la misma antes y después de cada transformación.
• La energía se degrada. Sin embargo, aunque la energía se conserve en los cambios, cualquier transformación energética siempre conduce a formas de energía menos útiles: en concreto, siempre se produce, en mayor o menor cantidad, energía térmica.

Por ejemplo, cuando un cuerpo se mueve sobre un plano horizontal con rozamiento, la energía asociada al movimiento que inicialmente posee se transforma íntegramente en energía térmica, aumentando la temperatura del cuerpo y del plano. La energía térmica es una forma más “degradada” de energía.

La energía ni se crea ni se destruye, solo se transforma pasando de formas más útiles a menos útiles. La energía se conserva, pero se degrada.

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